Por Berenice Benites
En un panorama donde muchas historias siguen fórmulas predecibles, la propuesta de Antonio San Lorenzo se mueve en otra dirección. Con “Origami”, plantea una obra híbrida que no solo se lee, sino que se interpreta, se cuestiona y, sobre todo, se experimenta desde la mirada de cada lector. Conversamos con el autor sobre el origen de su obra, su visión de la escritura y el lugar que ocupan hoy las redes y la inteligencia artificial en el proceso creativo.
.
¿Cuál fue la herida o la obsesión que dio origen a tu último libro?
Más que una herida puntual, el libro nace de un proceso personal. Antonio se define como un autodidacta que ha intentado convertir su pasión en su forma de vida, construyendo su camino paso a paso. En ese recorrido también surge una mirada crítica hacia el sistema educativo tradicional, que considera desactualizado frente a un mundo que ha cambiado profundamente. Para él, el aprendizaje debería adaptarse a cada individuo, respetando sus capacidades y ritmos.
¿En qué momento supiste que esta historia merecía convertirse en novela?
No fue una decisión única, sino una construcción constante. El autor habla de una lucha diaria entre sus responsabilidades y su vocación creativa. Origami surge precisamente de ese equilibrio inestable y se materializa como una obra abierta: puede leerse como novela, como reflexión filosófica, como exploración sobre cómo se construyen las historias, o incluso como una experiencia personal. Cada lector, según Antonio, termina encontrando su propio significado.
¿En qué momento dudaste de tu camino como escritor?
La duda aparece, pero no como un freno, sino como parte del proceso. Antonio entiende la crítica como una herramienta valiosa para comprender al lector, aunque insiste en que el punto de partida siempre debe ser uno mismo. En ese sentido, también reflexiona sobre el papel de la inteligencia artificial: más que un reemplazo, la concibe como una extensión de la mente humana. Sin embargo, advierte sobre un riesgo mayor: dejar de pensar por cuenta propia.
¿Qué opinas del fenómeno de las redes sociales en la carrera de un escritor?
Lejos de verlas como una amenaza, las considera un espacio de experimentación. Para él, las redes funcionan como un laboratorio donde es posible probar ideas, conectar con audiencias más amplias y construir comunidad. Aunque reconoce que esa visibilidad no siempre se traduce en ventas, sí valora su impacto en la proyección de una obra. En su caso, incluso imagina Origami, que dialoga con el lenguaje audiovisual y el imaginario cinematográfico, como el inicio de un universo narrativo que podría expandirse a otros formatos, como el cine, el teatro o el streaming.
¿Escribes para que te lean o para entenderte?
Su respuesta es clara: escribir es una forma de exploración. Considera que las personas escriben para comprender aquello que no logran expresar de otra manera. En su caso, la escritura está profundamente ligada a la observación de lo humano y al aprendizaje constante, que define como uno de los motores esenciales de la vida.
Para quienes quieren acercarse a nuevas lecturas, ¿qué recomiendas?
Menciona a Oscar Wilde como una referencia imprescindible, así como La llamada de lo salvaje. Sin embargo, sostiene que toda lectura suma y contribuye al crecimiento personal. Más que títulos específicos, invita a leer con mayor conciencia sobre lo que se consume.
¿Habrá un “Origami 2”?
Antonio confirma que existen ideas en desarrollo, pero prefiere no apresurar el proceso. Para él, cada obra debe encontrar su propio ritmo, sin responder a presiones externas o tendencias del mercado. También reconoce estar trabajando en una nueva obra, explorando otros territorios narrativos.
Sobre su libro: Origami es una obra que no solo cuenta una historia, sino que juega con la forma en que las historias se construyen, dejando ver sus propios mecanismos. A través de una narrativa ágil y dinámica, el libro propone una experiencia donde el lector se ve constantemente invitado a cuestionar los límites entre lo real y lo ficticio. Más allá de su estructura innovadora, lo que realmente destaca es su capacidad para detenerse en lo esencial: esos pequeños momentos, decisiones y pensamientos que, aunque parecen insignificantes, terminan definiendo el rumbo de una vida. Es una novela que no solo se lee, sino que también se piensa.
Califica la crítica e interactúa en nuestra comunidad. La valoración es sobre 5 puntos.
Sobre el autor
Berenice Benites
Abogada. Todo se trata de equilibrio. Mi error? Ser mano derecha enamorada del guante izquierdo. Mi lema? Que todo fluya, que nada influya.
Más publicaciones del autor »