Películas 18 febrero, 2026

Cuando la muerte atraviesa una familia, solo quedan dos caminos: romperse o transformarse. Hamnet habla de ambos.

Hamnet de Chloé Zhao
  • Voto autor

    5

Si alguna vez alguien te pregunta por qué sigues insistiendo en el arte, por qué dedicar tiempo a algo que no siempre da dinero ni certezas, llévalo a ver Hamnet. Esta película es un recordatorio devastador y, al mismo tiempo, profundamente hermoso de que el arte no existe para ser rentable, sino para dar forma a aquello que duele, a lo que no sabemos nombrar. El arte transforma el dolor en algo compartido, en un lenguaje común donde otras almas pueden reconocerse y sentirse menos solas.


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Si alguna vez alguien te pregunta por qué sigues insistiendo en el arte, por qué dedicar tiempo a algo que no siempre da dinero ni certezas, llévalo a ver Hamnet. Esta película es un recordatorio devastador y, al mismo tiempo, profundamente hermoso de que el arte no existe para ser rentable, sino para dar forma a aquello que duele, a lo que no sabemos nombrar. El arte transforma el dolor en algo compartido, en un lenguaje común donde otras almas pueden reconocerse y sentirse menos solas.

Hamnet habla del valor de la familia, de los duelos silenciosos que cada persona carga por dentro y de la importancia de los contextos: casi nunca conocemos la verdadera magnitud del dolor ajeno. Es una adaptación sensible y respetuosa del libro, sostenida por actuaciones delicadas y profundamente humanas.

La película se siente como un abrazo. Cuando la muerte se instala en una familia, parece haber solo dos caminos posibles: o los lazos se fortalecen, o se quiebran para siempre. Las tragedias no pasan en vano; lo cambian todo, incluso aquello que creemos inmutable. En ese sentido, Hamnet es también un recordatorio de que todo genio suele estar roto, y que muchas veces es precisamente de esas fisuras de donde nace la creatividad.

Además, la película nos permite asomarnos a un costado poco explorado de Shakespeare: su vida íntima, la historia de Agnes —Anne—, su esposa, y la de sus hijos. Más que un retrato biográfico, es un susurro en la oscuridad, un eco de la tragedia y la inspiración que rodearon su obra.

La historia es un viaje directo al corazón del duelo y una exploración de cómo la pérdida de un ser querido puede moldear, marcar y transformar la creación artística. Es una reflexión profunda sobre la memoria, el amor y la naturaleza misma del arte. Una experiencia emotiva que deja resonando preguntas sobre la conexión entre la vida y la muerte.

Al final, la metáfora de Orfeo y Eurídice cobra sentido: él se gira, y en ese gesto final Hamnet emerge del umbral oscuro, liberado. Como si el arte, al mirar de frente al dolor, permitiera finalmente dejar ir.

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Sobre el autor

Felipe Puerta

Fundador y director del medio digital Cementerio de libros.
Ad ganga med bok I maganum.
"No eres lo que escribes, eres lo que lees".

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