Por Rocio Romero
Un libro amable, necesario y honesto, escrito desde la herida hacia la sanación.
Existen miles de libros sobre autoestima y autoayuda. Muy pocos, me atrevo a decir, son realmente recomendables. Este lo es, sin dudarlo, con los ojos cerrados.
Me gusta definir Déjate florecer como una conversación honesta sobre lo difícil que puede ser reconciliarse con el cuerpo y con la comida cuando, durante años, se ha vivido en guerra con ambos. Es una charla cercana, casi íntima, como la que tendrías con una amiga; pero con una amiga que sabe profundamente de lo que habla. Y lo sabe por tres razones esenciales: porque lo vivió en primera persona, porque cuenta con una formación sólida y en constante actualización, y porque lleva años acompañando profesionalmente a quienes hoy transitan caminos que ella ya recorrió y sanó.
Sheila sabe que sanar lleva tiempo. No ofrece fórmulas mágicas ni promesas rápidas, y tampoco intenta venderlas. En su lugar, entrega herramientas reales para acompañarte y sostenerte mientras desaprendes todo aquello que has cargado durante años. Habla de autoestima desde la vulnerabilidad, lejos del cliché y del positivismo tóxico. Invita a mirarte sin juicio y, página a página, lo va logrando: valida tus emociones, ordena el caos interno y da sentido a experiencias que muchas veces no supimos nombrar.
Déjate florecer es una guía escrita con empatía, sensibilidad y una base profesional sólida. En sus páginas se habla de la relación con la comida, el cuerpo, el hambre, la culpa, la autoexigencia y el perfeccionismo; de cómo aprendimos a tratarnos mal —o, al menos, regular— sin siquiera notarlo. Pero también habla de placer, de libertad y de volver a disfrutar sin miedo a existir en tu propio cuerpo. Sheila une lo emocional y lo físico sin separarlos nunca, porque todo está conectado, y lo explica de una forma sencilla, humana y profundamente práctica.
Este libro invita a bajarle el volumen a la exigencia y a subírselo al autocuidado real: ese que no tiene que ver con rutinas perfectas ni con estética, sino con respeto, autocompasión y presencia. Con soltar el castigo y permitirnos, por fin, estar en paz.
Lo recomendaría a cualquier persona que viva en pleno siglo XXI con una cabeza, un cuerpo y emociones que los atraviesan a ambos. Es decir, a todo el mundo. Si alguna vez sentiste que tu cuerpo era el enemigo, este libro no te promete que lo amarás mañana, pero sí te ayuda a comprenderlo y a comprenderte. Y entendernos, siempre, es el primer paso para empezar a querernos.
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Sobre el autor
Rocio Romero
De Galicia. Por el mundo. Nado entre palabras.
Leo para volar. Escribo para enraizar.
Oxímoron es mi palabra favorita: chispa que arde sin quemar.